Esta mañana estoy pletórica, espléndida, ilusionada, motivada, y casi nada cansada. Esto último es algo novedoso para mí, así que se me provoca la alegría típica de las cosas nuevas que te sacan de una rutina que suele engullir el alma de los más despitados y de los menos fuertes.
(No te vayas por las ramas, querida). El caso es que llevo días trabajando en una nueva historieta y esperando a que el gusanillo en el estómago, ése que los que escribimos de vez en cuando atreviéndonos a llamarnos escritores (escritorcillos sería un término más correcto, en realidad)solemos denominar musa, inspiración, o ganas de escribir (allá cada cual con sus palabras, me visitara.
Pues bien, el gusanillo ha acudido a mi estómago esta mañana, y desde que puse el pie derecho en el suelo, tuve claro lo que iba a escribir (o más bien continuar, porque el principio está por aquí, en un borrador de esos tan majos que blogspot nos reserva a la gente que, como yo, necesita una segunda vuelta para publicar sus chorradas sabiendo que esas chorradas va a ser leídas y que a veces hay gente con criterio al otro lado de la pantalla y no queremos defraudar demasiado).
Tal era mi concentración esta mañana que mientras desayunaba (¡otro hecho insólito en mi vida cotidiana!)se me ha ido el santo al cielo y al final he salido tarde de casa (esto no es nuevo) y no he llegado a primera hora a clase, total, una clase más que una menos de lógica, ya no se nota, y tampoco me sentiría muy cómoda en una clase de lógica siendo tan ilógica como soy últimamente (¡vivan los chistes internos que sólo una persona entenderá!).
Durante la hora de trayecto que tengo desde mi lindo barrio hasta el culo del mundo alejado de toda civilización que se hace llamar Campus de Somosaguas, he estado escribiendo como una posesa. Casi cierran el metro conmigo dentro en la última parada porque estaba como poseída venga a sacar palabras de mi cabeza al cuaderno que siempre me acompaña a través de la mano, y de la mano al lápiz. Y los siguientes veinte minutos ha sido más de lomismo, en ese autobus que me lleva al culo del mundo. Me encanta que la gente me mire raro cuando estoy escribiendo catatónica a mano, a lápiz y en un transporte lleno de baches, es una sensación maravillosa; aunque hoy no la he disfrutado mucho, porque, como digo, estaba más concentrada escribiendo.
Y, después de todo este rollo que no sé si a alguien le interesará pero que yo he tenido el imperioso impulso de relatar, me voy a clase, porque volveré a llegar tarde (sin novead, de nuevo).
Esta noche subiré al menos la primera parte. Antes, me espera una rica jornada de taper y biblioteca, o como nos gusta llamarlo por aquí bibliotaper. Esperemos que me dure el estado hasta entonces.
lunes, 18 de mayo de 2009
viernes, 15 de mayo de 2009
Ribadesella.
Pies descalzos pisando la arena pedregosa. El agua le acariciaba las puntas de los dedos. Su imagen en el reflejo era perfectamente nítida. Nunca se había parado a pensar lobonita que podía ser su sonrisa, pero tampoco le extrañó: nunca nadie se fijaba en él, ¿por qué iba a hacerlo él mismo? La mochila al hombro le pesaba, pero estaba tan maravillado con lo que tenía ante sí que no pensó en soltarla en ningún momento.
La cabeza le daba vueltas. Unas vueltas que se le antojaron cómodas. No quería salir del trance, nunca. Pero sabía que tendría que volver al monstruo de asfalto y contaminación, algún día.
Se dio por vencido, y se sentó frente al rugido de las olas. Los pantalones se le mojaron con la arena húmeda, pero nada podía perturbarle. Se sintió fuerte. Fuerte e insignificante a la vez. Apretó los puños y lanzó un juramento en silencio a los pájaros que dibujaban con sus alas el atardecer.
Cuando el agua empezó a salpicarle la cara con cada sacudida decidió que era hora de regresar.
Seis horas de viaje para ver el mar durante dos horas, y algunos le llamaban loco. Otras seis de vuelta para volver al cementerio de almas que llamaba ciudad, y le aplaudían. Ahora tenía claro que él no era el desequilibrado.
El motor rugía. Dejaba su hogar atrás, pero volvería. Lo había prometido.
Qué difícil es vivir en un sitio que odias y a la vez amas. Qué difícil es sentir que tu tierra es otra, pero que no podrás salir jamás de ese cementerio en el que vives y al que estás demasiado unido.
jueves, 14 de mayo de 2009
Calma.
Estar en calma significa levantarse un jueves que parece viernes a las 10 de la mañana, con tranquilidad, sabiendo que en la otra punta de Madrid había una clase. Salir a la calle y que el airecillo primaveral recorra los pantalones hippiescos que han caído hoy sobre las piernas. Ir escuchando todo el camino al extraordinario Drexler, y que eso haga que los pulmones se llenen de paz. Que se vaya el autobús porque el estrés no ha acudido a los pies para correr (se podría haber cogido, sí). Seguir con Drexler. Más Drexler. Y llegar a la facultad y que haga un día genial. Más Drexler. Una clase de lógica bastante ilógica que se convierte en media, y un sólo ejercicio hecho ¡bien! Y a casa de nuevo. Con una fotocopiadora loca y una mixta regalada por medio. Y en un bus el apoyo de una amiga a las locuras que pasan por la cabeza y que no son tan locuras. Y más Drexler. Este hombre es un puto genio.
miércoles, 13 de mayo de 2009
Rutina.
Levántate. Apaga el maldito despertador (mierda de aparato aliado con mis demonios internos, ¿por qué no me dejáis dormir en paz?). Una pequeña reflexión. Vuelve a la cama (hoy le pueden dar bien por culo a la universidad).
Vuelve a levantarte. Prepárate un café que te abra bien los ojos. Aprovecha el tiempo (siempre la misma cantinela, quisiera tener tiempo para desperdiciarlo). Haz algún trabajo atrasado. Estudia un poco. Te cansas.
Mira mails. Blogs. Webs. Noticias interesantes. Tuenti (que no falte). Ahora fúmate un piti, que te lo mereces.
Hazte la comida. Come. Ve alguna serie. Pero no te pases, que tienes que estudiar (joder, no quiero).
Ya. Se te acabó el relajo. Ponte a estudiar neurociencia (sí, eso, que es poco pestiño. A ver si consigo no dormirme).
Vale, puedes conectarte un rato al MSN (primero una ducha, me irá bien). Y ahora sonríe. Eso, siénte bien (me siento bien). Cena.
Joder, tú, son las 2:30. Mañana no te levantas ni de coña (mañana tengo que levantarme... ya veremos).
Duérmete (sueño, ven a mí). Mañana será otro día (mañana otro día igual). Quizás mañana sea diferente (otro monótono día igual. Con el mismo sol, con las mismas cosas por hacer. Los mismos sentimientos). Deja de pensar, duérmete ya.
Hoy ha sido un buen día (hoy ha sido un buen día).
El día siempre mejora al final. Todo se pone de acuerdo. Los ojos se cierran. Todo está en calma. Todo en armonía. Sí, quizás mañana sea diferente.
Vuelve a levantarte. Prepárate un café que te abra bien los ojos. Aprovecha el tiempo (siempre la misma cantinela, quisiera tener tiempo para desperdiciarlo). Haz algún trabajo atrasado. Estudia un poco. Te cansas.
Mira mails. Blogs. Webs. Noticias interesantes. Tuenti (que no falte). Ahora fúmate un piti, que te lo mereces.
Hazte la comida. Come. Ve alguna serie. Pero no te pases, que tienes que estudiar (joder, no quiero).
Ya. Se te acabó el relajo. Ponte a estudiar neurociencia (sí, eso, que es poco pestiño. A ver si consigo no dormirme).
Vale, puedes conectarte un rato al MSN (primero una ducha, me irá bien). Y ahora sonríe. Eso, siénte bien (me siento bien). Cena.
Joder, tú, son las 2:30. Mañana no te levantas ni de coña (mañana tengo que levantarme... ya veremos).
Duérmete (sueño, ven a mí). Mañana será otro día (mañana otro día igual). Quizás mañana sea diferente (otro monótono día igual. Con el mismo sol, con las mismas cosas por hacer. Los mismos sentimientos). Deja de pensar, duérmete ya.
Hoy ha sido un buen día (hoy ha sido un buen día).
El día siempre mejora al final. Todo se pone de acuerdo. Los ojos se cierran. Todo está en calma. Todo en armonía. Sí, quizás mañana sea diferente.
lunes, 11 de mayo de 2009
Tonterías.
domingo, 10 de mayo de 2009
Domingos reflexivos.
El domingo ha vuelto a mi vida, joder. Me ha pillado con la boca seca, un dolor de abdominales increíbles por haberme reído tanto y un genial recuerdo. Y otra vez me agobio pensando en que tengo mil cosas que hacer, dos mil que estudiar, y nada de tiempo. Niños, un consejo: nunca jamás se debe decir "esta vez empiezo a estudiar dos meses antes" ¿la razón? Que empiezas pensando que te queda tiempo y terminas a dos semanas del primer examen, de resaca, sin apuntes y con agobio.
Si es que el tiempo es así de raro: un día estás llorando porque has dejado a tus compañeros de bachillerato, al siguiente conoces gente nueva de la universidad, media hora después te decepcionas, dos horas más tarde ya puedes llamar amigo a alguien, y tan solo una semana después estáis haciendo planes para verano porque se os ha acabado el curso. Semana y media, más o menos. Eso es lo que yo he sentido este curso: velocidad.
Si es que la vida es tan efímera que hay que vivirla a pasitos cortos con grandes emociones. Que no estamos como para desaprovechar las oportunidades buenas que nos vienen, hay que disfrutarlas aunque sepamos que cabe la posibilidad de una mala consecuencia; y si eso llegara a pasar, ya se solucionará, sobre todo si se saben apreciar los momentos agradables y olvidarse del resto.
El arrepentimiento dejémoslo para las cosas que no hacemos, que para arrepentirse de lo que se hace, mejor que no se haga nada.
¿Que en nada me juego el curso entero y aún no sé por dónde cogerlo? Está bien: tengo que ponerme las pilas a toda velocidad. Pero llorar y lamentarse, amigüitos, no sirve de nada.
Y tendré que hacerlo todo aunque hoy me sienta así:
Si es que el tiempo es así de raro: un día estás llorando porque has dejado a tus compañeros de bachillerato, al siguiente conoces gente nueva de la universidad, media hora después te decepcionas, dos horas más tarde ya puedes llamar amigo a alguien, y tan solo una semana después estáis haciendo planes para verano porque se os ha acabado el curso. Semana y media, más o menos. Eso es lo que yo he sentido este curso: velocidad.
Si es que la vida es tan efímera que hay que vivirla a pasitos cortos con grandes emociones. Que no estamos como para desaprovechar las oportunidades buenas que nos vienen, hay que disfrutarlas aunque sepamos que cabe la posibilidad de una mala consecuencia; y si eso llegara a pasar, ya se solucionará, sobre todo si se saben apreciar los momentos agradables y olvidarse del resto.
El arrepentimiento dejémoslo para las cosas que no hacemos, que para arrepentirse de lo que se hace, mejor que no se haga nada.
¿Que en nada me juego el curso entero y aún no sé por dónde cogerlo? Está bien: tengo que ponerme las pilas a toda velocidad. Pero llorar y lamentarse, amigüitos, no sirve de nada.
Y tendré que hacerlo todo aunque hoy me sienta así:
viernes, 8 de mayo de 2009
Chst, chst...
No sé si se habían dado cuenta, pero... ¡es viernes!
Dejen actuar a la primavera: salgan, diviértanse, emborráchense, consuman drogas blanda, y no se olviden del sexo ni del rock'n'roll.
¡Buen rollo para todos!
Dejen actuar a la primavera: salgan, diviértanse, emborráchense, consuman drogas blanda, y no se olviden del sexo ni del rock'n'roll.
¡Buen rollo para todos!
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